EL VELÓDROMO ( EL CARACOL ).
Es el lugar donde se aplicó la tortura más refinada,
bajo la tutela de los maestros brasileños quienes
vinieron especialmente a instruir a los aventajados
alumnos que tenían en el ejercito y en la fuerzaaerea de Chile.
Aquí se aplicó corriente ( el catre ), el pao de arara
( palo del loro ), esquisitez importada por los
maestros brasileños que consiste en colgar
desnudo al prisionero de los pies y luego aplicar
corriente en los genitales, ano, boca y cabeza,
además de los tradicionales quemaduras por
encendedores, golpes con laque y bastones, los prisioneros permanecían vendados
esperando el turno de ser " interrogados ",
sentados en las graderías del velódromo.
El interrogatorio consistía ( permaneciendo vendado )
en golpes, corriente, patadas, bastonazos, insultos,
durante un tiempo prolongado de tiempo sin
preguntar ni siquiera el nombre. A este proceso
se le llamaba ablandamiento.
En este lugar habían médicos que supervisaban
la tortura para lograr mayor rendimiento y eficacia
en los " interrogatorios ".
En este lugar fue torturado el hijo de Luis Corvalán.
( Secretario General del Partido Comunista de Chile ).
Luis Alberto Corvalán, por varios días consecutivos
el primer día paso caminando por la pista de ceniza
al interrogatorio y todos los prisioneros del Estadio
Nacional lo vimos pasar, algunos le levantaban la
mano en señal de ánimo y fuerza, el respondía de
la misma forma dando ánimo y fuerza a todos. Era
muy querido y respetado a pesar de su corta edad.
En la tarde de ese mismo día, todos lo vimos pasar
de nuevo, el Estadio enmudeció, lo traían sus
compañeros en una frazada a modo de camilla
improvisada, el silencio era sepulcral.
Al segundo día volvió a pasar caminando apoyado
por dos de sus compañeros, quienes lo sujetaban,
uno por cada lado. Su dignidad y compromiso
lo hizo caminar.
Todos en el Estadio nos pusimos de pie lo
aplaudimos y lloramos....
Fue un llanto que nos hacia falta, de rabia contenida,
de impotencia, de pena, ese llanto se fue transformando
en silencio.
Ensimismados en nuestras propias incertidumbres
y miedos así nos fuimos quedando mudos durante
ese día.
En la tarde volvió a pasar de vuelta del interrogatorio
transportado por sus compañeros en una frazada a
modo de camilla improvisada. Nuevamente el Estadio
se puso de pie, lo vimos pasar, pero solo lloramos.
Así nos fuimos a dormir ese día, con otra pena más
que compartir.
Luis Alberto Corvalán, murió a poco de haber
llegado al exilio producto de las torturas recibidas
en el Estadio Nacional.
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Hace 1 mes
estube ahí, vi lo que pasaba, lo viví en carne propia, es escalofriante recordar...
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